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15 de jul. de 2012

Gabriela Ferrari "¡Yo soy Venezuela!"

Sucede que la actual Miss Mundo, Ivian Sarcos, es venezolana. Y aunque Gabriela Ferrari sabe que el hecho de que una venezolana corone a otra es sumamente difícil, ella, de escasos 21 años, jura que en su caso no hay imposibles. Ferrari parte el martes rumbo al Miss Mundo, que será en Mongolia.

Fuente: El Universal

Gabriela Ferrari ya comenzó a empacar por una razón: el próximo martes le toca subir a un avión y emprender viaje rumbo a Mongolia, donde el 18 de agosto se disputará el título Miss Mundo con más de ciento veinte chicas provenientes de distintas partes del mundo. Pero en su caso, tendrá que enfrentarse a su propio país.


Sucede que la actual Miss Mundo, Ivian Sarcos, es venezolana. Y aunque Gabriela Ferrari sabe que el hecho de que una venezolana corone a otra es sumamente difícil, ella, de escasos 21 años, estudiante de Comunicación Social, y quien fuera elegida Miss Venezuela hace exactamente un año, jura que en su caso no hay imposibles.


¿Quién es Gabriela Ferrari?


Gabriela es una chica soñadora, espontánea, tenaz... Sobre todo eso: muy tenaz, porque nunca se rinde. Pudiera decirte que es hasta terca, porque le gusta hacer las cosas bien. Pero ahora no soy Gabriela, ahora soy Venezuela.


Dicen que usted se negó durante años a participar en el Miss Venezuela. ¿Por qué la resistencia?


Porque yo nunca había estado acostumbrada a la exposición pública. Y no es solo eso: yo siempre he sido una mujer muy frontal, que dice las cosas en la cara, tanto que a veces tiendo a ser muy imprudente, mientras que en el mundo del showbusiness uno tiene que tener un poco de mano izquierda... Pero no te creas, he aprendido a desarrollarla.


¿Qué la hizo convencerse entonces?


Osmel (Sousa), quien apenas me vio me puso el ojo y me dio la banda el mismo día que me conoció. Eso me alentó. Digamos que fue una señal de esas que tocan a tu puerta y dices: "Vamos a dejarla pasar, porque puede ser para bien". Y después de un año puedo decir que es una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida.


¿Qué tanto ha aprendido en el Miss Venezuela?


Todos los días aprendo algo en el Miss Venezuela, desde cómo caminar en tacones hasta cómo mantener una buena postura, pasando por las clases de oratoria, de peluquería. Cuando Giselle (Reyes, quien le da clases de pasarela y modelaje a las misses) me vio me dijo: "¡Ay, niña, tú no sabes caminar!". Pero más allá de eso, yo me atrevería a decir que aquí terminé de formarme como mujer. Sobre todo porque mi mamá y mi papá me tenían en una cajita de cristal, y participar en el Miss Venezuela significaba salir de mi casa en Valencia, trasladarme a Caracas, enfrentarse sola a esta ciudad, y exponerme a este mundo de las cámaras. De modo que si mis padres me enseñaron el ABC de la vida, aquí me educaron como una miss. Y en ello tienen gran responsabilidad Ivan (Dumont, el fotógrafo oficial de la Organización Miss Venezuela), quien se convirtió en mi luz y mi guía en todo esto. Y mi maquillador, Miguel Ángel García.


Dicen que usted es la única miss a la que Osmel Sousa ha dejado elegir el vestuario que llevará a un certamen internacional...


Cuando hemos ido a comprar ropa con Gionni Straccia, me he quedado calladita. Hasta me dicen: "¡Pero, niña, opina! Yo creo que una miss debe saber escuchar, sobre todas las cosas, porque en verdad ellos son los que saben. Pero cuando he salido de compras con Osmel (Sousa), yo le digo: "Osmel, ¡No me gusta esa pulsera! ¡No es mi estilo". Y él me ha escuchado con muchísimo respeto. Pero no te creas, a veces él cede, pero a veces también me ha tocado a mí ceder.


¿Qué lleva en la maleta?


Me llevo un pedacito de Venezuela. Llevo un traje del diseñador valenciano de moda Alejandro Fajardo, dos de los maracuchos Nidal Nouaihed y Douglas Tapia, uno de Hugo Espino y, por supuesto, un traje de Gionni Straccia, que fue quien me vistió en el Miss Venezuela y va a ser el encargado de vestirme la noche final del Miss Mundo. También llevo muchos trajes y accesorios personales. Osmel (Sousa) se ha sentido muy cómodo con mis prendas y mi vestuario personal. Pero yo digo que me llevo una maleta de sueños, porque más que vestidos, accesorios y utensilios de peluquería voy cargada de esperanza.


¿No lleva por casualidad un amuleto? ¿O usted no es supersticiosa?


¿Supersticiosa? No, nada de eso... porque Diosito está por delante. Sí me llevo una cadenita de la virgencita de Coromoto que me regaló mi mamá y un aro de amatista que me dio mi papá hace muchos años, porque la amatista aleja las malas energías y con eso me siento protegida.


El Miss Mundo exige que las participante exhiban una prueba de talento. ¿Cuál es la suya?


Yo voy a mostrar una danza que expresa ese mestizaje tan bello que somos los venezolanos. Digamos que es una fusión musical que está entre el joropo y el flamenco que practiqué con Daniela Tugues, la directora de Venezuela viva. Yo sabía flamenco, porque lo practiqué durante ocho años, pero confieso que nunca había bailado joropo, así que Daniela me enseñó primero a educar mi oído y luego a bailar... No sabes lo feliz que me siento con mi prueba de baile. Y para mí fue un honor, además, que Joaquín Riviera decidiera incluirme en la La presentación a la prensa. Era un reto para mí, pero también un gran honor.


¿Qué dice acerca del entrenamiento físico? ¿Cómo está su cuerpo?


Mi cuerpo esta fitness... No voy a decir que lo tengo como el de Vanesa (Goncalves, la miss que fuera elegida como mejor cuerpo el año pasado), pero sí está seco, bien entrenado, porque yo no he parado de entrenar desde la elección de Miss Venezuela, porque eso es parte fundamental del certamen.


¿Cuáles son sus medidas en estos momentos?


No me acuerdo, pero son chiquitas...


Los expertos aseguran que su tarea es sumamente compleja por una razón: la actual Miss Mundo es la venezolana, Ivian Sarcos.


Difícil no está... Lo que te puedo decir es que yo estoy muy segura de lo que he aprendido. Estoy consciente de que es un gran reto y, sí, tengo un poco de miedo. Pero más son mis ganas de hacerlo bien y de poner en alto el nombre de Venezuela.


¿Qué hay ahora en su camino?


Bueno, hay un camino y yo estoy montada en ese autobús como muchísimos venezolanos (risas).


Me refería a qué piensa hacer en caso de no ganar... ¿Se convertirá en animadora? ¿O acaso en la protagonista de la nueva telenovela de Venevisión?


Es que si no gano, pero quedo como finalista, igual voy a tener que cumplir una serie de compromisos con la organización Miss Mundo. En caso de que no sea así, yo estoy abierta a todas las posibilidades. Me encantaría culminar primero mis estudios de Comunicación social. A mí me gusta muchísimo la animación, y sinceramente no me gusta la actuación, pero como te digo... estoy abierta a todo lo bueno que venga en el futuro.

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